domingo, 18 de octubre de 2020

Preparando el NaNoWriMo

 Pues nada, aquí ando, preparando el NaNoWriMo.

Algunos seguro que pensaréis, "¿Y eso qué es?". Lo sé, dicho así suena bastante críptico y extraño, pero no lo es tanto. Viene de: National Novel Writing Month. O sea, El mes nacional de escribir una novela. 

Yo me enteré hace unos años de que esto existía, en 2015, cuando ya llevaba un tiempo escribiendo. Me pareció una idea curiosa y atractiva. Es una especie de reto que se hace no ya a nivel nacional en Estados Unidos, donde surgió, sino en todo el mundo. Se trata de escribir una novela de 50.000 palabras en un mes. Eso son 1667 palabras diarias. Por supuesto, lo que sale de ahí en el caso de que termines no es realmente una novela, sino un primer borrador que luego hay que pulir, pero oye, es una ocasión excelente para ponerse las pilas.

He participado hasta ahora tres veces: en 2015, en 2016 y en 2019. 


La primera vez, en 2015 la experiencia me gustó, pero fue un desastre. Mi idea no era mala, pero no la había trabajado lo suficiente y me había organizado menos aún. Resultado: 37.000 palabras que no sé si algún día llegarán a algo porque llegó un punto en que empecé a desbarrar bastante.

La segunda vez mi historia era buena, todavía creo que lo es. El problema fue el mismo que la vez anterior, que no la había trabajado lo suficiente. Empezaba bien, tenía un arranque fuerte y el final lo tenía clarísimo, pero a media novela me pasó lo que suele pasar a veces: mi novela empezó a perder fuelle y volví a quedarme a medias con poco más de 38.000 palabras escritas. La retomaré algún día, pero cuando haya hecho el trabajo que no hice entonces.

La única vez que he cumplido el reto fue el año pasado. Llegué a las 50.000 palabras aunque mi novela no está terminada, pero le quedan apenas unos pocos capítulos, y espero terminarla pronto. Este verano ya le di una vueltecilla y ahora la tengo lista para continuar con ella en cuanto le toque el turno. La cuestión es que, aunque había hecho más trabajo de preparación que en los años anteriores (de hecho, creo que por eso conseguí cumplir el reto), fallé al elegir el narrador. Y es un error muy molesto porque después de 50.000 palabras es un rollo tener que reescribir la novela entera para cambiar de primera persona a tercera. Me consta, como os decía, lo he hecho este verano. 

Y llegamos al 2020. Un año raro, todos lo sabemos, pero una vez más me he animado a participar. Porque es una experiencia emocionante, divertida y muy productiva, y porque hace unos meses, cuando me apetecía volver a escribir contemporánea y estaba un poco desesperada porque todo lo que se me ocurría últimamente era fantasía o paranormal, las musas volvieron a mí y tengo una historia en mente que me encanta para este reto. 

Vamos al tema. ¿Cómo me preparo para el NaNoWriMo?

Hay consejos variados en diferentes blogs sobre escritura, pero la mayoría coinciden en los puntos básicos:

Y ahora vamos por partes:

Es conveniente tener pensados de antemano cuantos más detalles mejor. Yo empecé allá por el verano con un resumen general de la idea que se me había ocurrido, y lo he ido ampliando, cambiando y detallando a medida que se me ocurrían giros que me parecían interesantes o escenas que quiero incluir. En estos días estoy trabajando en la documentación y sigo realizando cambios, pero para el primero de noviembre tendré que empezar a trabajar con lo que tenga, por eso es importante tener en mente una historia lo más coherente y completa posible para entonces (ojo, no vale empezar a escribir antes de tiempo).  

Sinceramente, yo no he preparado nunca una estructura detallada hasta ahora. Solía trabajar con un planteamiento y unas primeras escenas muy bien definidas, un par de escenas fuertes en mente con los principales puntos de giro y momentos álgidos, y la idea del final. Con eso me apañaba. Pero, por experiencia, es difícil manejarse solo con eso para el NaNoWriMo. No tienes mucho margen de maniobra si de repente un día te bloqueas y no sabes por dónde tirar. 

Esta es mi parte favorita con diferencia. Cuando creo mis personajes les pongo cara (la de actores, modelos o quienquiera que vaya a representar su papel en mi cabeza mientras hablan, reaccionan, se pelean y se aman en las líneas que voy escribiendo), nombres, apellidos, fechas de nacimiento, escribo una pequeña biografía de los principales, incluyo detalles de su familia, sus estudios, sus relaciones amorosas (escribo romántica y es importante saber cómo les ha ido en el pasado), sus sueños, sus miedos, sus hobbies, su personalidad, sus manías, sus defectos... De todo un poco. A menudo, a medida que voy conociéndolos con mayor detalle, retoco partes del esqueleto de la novela para que encajen con el personaje que estoy creando. Por eso es fundamental conocerlos lo mejor posible antes de empezar. 

Es conveniente tener una ficha de personaje lo más completa posible, por eso os animo a hacer una, o tomar como ejemplo la que yo uso y que ya expliqué en ESTA  entrada.

En este punto incluiría también la documentación respecto al tiempo y lugar donde transcurre la novela, especialmente si es una historia fantástica y requiere de worldbuilding. 

Este es para mí una de las cuestiones más complicadas y además es que creo que no hay truco con el que estar segura de si has acertado o no, más allá del evidente: escribir, leer lo que has escrito, y ver si funciona. 

Como ya he dicho antes, el año pasado empecé mi novela con un narrador en primera persona y desde el punto de vista de la protagonista femenina, aunque sabía que tendría que incluir algunas escenas en primera persona desde el punto de vista del protagonista masculino. Cuando llevaba como tres cuartas partes me di cuenta de que no acababa de funcionar. Como a mitad del NaNoWriMo no es momento de ponerse a corregir media novela, porque entonces no terminas, decidí seguir adelante y cambiar más tarde aquello si veía que realmente no me convencía. Y eso hice, pero es un curro de la pera así que os aconsejo que lo penséis bien. Pensad la escena. Pensad quién la cuenta, qué hay que mostrar y a través de los ojos o de la imagen de quién. Dadle vueltas en la cabeza. Para mí, es el método con más probabilidades de funcionar. Confío en acertar este año. 


Esta si que es la parte peliaguda. Parece que no, pero 1667 palabras diarias de promedio son unas cuantas. Te puede llevar tranquilamente entre hora y media y dos horas conseguirlas, dependiendo del tipo de escena que toque. A mí me resulta muy fácil escribir las escenas intensas que tengo claramente visualizadas, sobre todo aquellas en las que hay un enfrentamiento o una pelea, porque los personajes "reaccionan" de forma natural y las palabras salen casi solas, pero hay otras escenas en las que cuesta la vida que el texto fluya, y lo malo del NaNoWriMo es que no puedes dejarlo para otro momento en que estés más inspirada o tengas más tiempo porque se te pasa el mes y no has hecho nada. Hay que aprovechar cada minuto y desde el primer día. 

Planificar la gestión del tiempo sinceramente a mí me suena a utopía, porque tengo un marido y dos hijos, una casa y un trabajo a jornada completa que a menudo hacen que me duerma delante del portátil de puro cansancio. Pero, si bien planificar de dónde y cuándo le voy a robar un par de horas a cada día me parece complicado, tengo clarísimo que hay que hacerlo, así que mi consejo es: aprovecha cada minuto, y empieza cuanto antes. Siempre es mejor escribir por la mañana o a mediodía un rato que dejarlo todo para la tarde o la noche. Si en ese poquito de tiempo consigo escribir quinientas palabras, pues oye, ya tengo hecha casi una tercera parte del cupo diario, y por la noche me costará menos llegar al total. Y si puedo rascar otro rato a media tarde y avanzar aunque sea otras doscientas, trescientas o quinientas, pues eso, que ya tengo el camino medio hecho. 

El truco está en ser constante y tratar de ceñirse lo máximo posible al número de palabras que deberíamos llevar de promedio cada día. Y si es posible, aprovechar los primeros días, que siempre se cogen con ganas, para sacar algo de ventaja. Cuando el mes va pasando, acabas necesitándola, podéis creerme. 

Hay días que, a pesar de todo, no puedes escribir nada. Porque estás agotada, porque tienes un contratiempo, o por lo que sea. Si llevas algo de ventaja, te costará menos recuperarte. Lo importante es que sea eso, un día aislado. Si dejas de escribir tres días seguidos, va a ser muy difícil recuperar cinco mil palabras de la noche a la mañana (a menos que te pases el fin de semana encerrado y escribiendo, claro), y es fácil que acabes sucumbiendo y tirando la toalla. Si te ocurre cuando queda poco más de un fin de semana, igual decides meterte un sprint final y el subidón de estar casi ahí te ayuda a cumplirlo, pero si ya la primera semana ves que te empiezas a quedar atrás, tienes todos los boletos para agobiarte y decidir que es demasiado para ti. 

Yo la verdad es que estoy deseando empezar. Me quedan aún quince días por delante para añadir detalles a mi planificación y hacerme la mejor amiga de mis personajes. Ya os contaré en qué queda el reto, pero confío en que este año también lo superaré. Voy a poner todo de mi parte para hacerlo.

Os dejo algunos enlaces interesantes de blogs que sigo y que dan también consejos como estos, por si os apetece echarles un vistazo: 

https://simplementemj.com/escribir-una-novela/

https://www.tintaalsol.com/2011/10/preparate-para-nanowrimo/

https://www.tintaalsol.com/2016/10/consejos-antes-durante-despues-nanowrimo/

http://www.excentrya.es/escribir-una-novela-9-preguntas-y-25-capitulos/

https://www.sinjania.com/metodos-de-escritura-metodo-del-copo-de-nieve/

Y si tenéis una novela en mente y os habéis planteado participar, ¡hacedlo! Es una experiencia genial. 

¡Nos leemos!

jueves, 8 de octubre de 2020

El café de los corazones solitarios (Milly Johnson)

 Este libro ha sido una lectura conjunta en el grupo Yo escribo literatura romántica. La verdad es que probablemente no lo habría leído si no hubiera sido porque me lo propusieron allí, porque no había oído  ni tan siquiera hablar de él. Me alegro de haber participado porque me ha gustado mucho.  


SINOPSIS:

Carla Pride acaba de quedarse viuda, pero lo peor de todo ha sido descubrir que su marido, Martin, no era el hombre que ella creía. Tras enterarse de su engaño, tendrá que enfrentarse a las consecuencias y continuar su vida lo mejor que pueda. Molly Jones bastante tiene con su hijo y con su nuera… Hasta que aparece su marido, tras años de abandono, dispuesto a corregir los errores del pasado. Will Linton está arruinado. El banco no quiere renovarle el préstamo que mantiene su empresa a flote… Y cuando creía que ya nada podía irle peor, su mujer lo abandona… El café de la esquina, regentado por la encantadora Leni Merryman, se convierte en un lugar de peregrinaje para sus protagonistas, donde comparten confidencias, decepciones e ilusiones… ¿Pero podrán encontrar la seguridad que necesitan? Y mientras Leni les ayuda a reparar sus corazones solitarios, ¿podrán devolverle el favor cuando ella más lo necesite?

* * *

Es esta una novela coral, con varias historias de las que al principio vamos recibiendo pinceladas inconexas y que solo una vez que empieza a avanzar la trama vamos viendo que tienden a entrelazarse. Ya desde el primer capítulo me llevé un shock con el descubrimiento que hace Carla, que es un gran golpe para ella y sin embargo no está exento de cierto humor irónico y con un toque de absurdo, como esos programas de cámara oculta. Después, Molly, encerrada en un bucle de tristeza, con un hijo que la ignora y una nuera insoportable. Y Will, arruinado y abandonado por una esposa a la que no alcanzas a comprender cómo ha podido soportar tanto tiempo. El café de Leni se convierte en un punto de encuentro para almas perdidas y la alegría y la ilusión de su propietaria son capaces de marcar la diferencia que esas personas necesitan en sus vidas para ver las cosas bajo otra luz, y tal vez arriesgarse a cambiar todo aquello que no les gusta. Porque a veces solo hace falta un cambio pequeño para que todo lo demás empiece a rodar solo. 
Hay otros personajes, como Ryan, un chico con una vida especialmente difícil, o Shaun, con su perenne mal humor y su desconfianza, teñidos con una leve capa de brutalidad, que en el fondo se parecen más de lo que quieren reconocer. Y el señor Singh, tan calmado y a la vez tan risueño. Todos irán haciéndose hueco unos en la vida de los otros. Algunos un hueco especial, otros un apoyo para los malos momentos, que los hay, siempre. La novela tiene algunos muy intensos que te sacan las emociones a flor de piel, y no negaré que en más de una ocasión me ha puesto un nudo en la garganta, y hasta he soltado alguna lagrimita con el final. 
Es una historia preciosa y muy emotiva, y la recomiendo especialmente para quienes gustáis del género feelgood. 

jueves, 1 de octubre de 2020

La princesa de la luna, capítulo 1.

 Después de la portada y la sinopsis (por si no leísteis la entrada correspondiente os la dejo AQUÍ), toca compartir el primer capítulo de La princesa de la luna. Espero que os deje con ganas de saber más de Lena:

CAPÍTULO 1:

«Date la vuelta y mírame, date la vuelta y mírame, date la vuelta y mírame...». Mientras Lena repetía esas palabras en su cabeza como un mantra, girando de forma inconsciente entre sus manos su colgante adornado con una piedra azul, el chico moreno y atlético que se encontraba a poca distancia de ella absorto en la lectura de un libro se giró y la miró directamente a los ojos. Ella sonrió sosteniéndole la mirada y él apartó la vista avergonzado al verse sorprendido.

Lena cogió su mochila y se dispuso a bajarse del autobús, estaba llegando a su parada.

«Al final va a tener razón Blanca y soy un poco bruja», se dijo, divertida. Últimamente cada vez que probaba aquel truco le salía. Empezaba a creer a la loca de su amiga y a pensar que realmente era ella quien lo provocaba.

Saltó del autobús y caminó en silencio hacia su casa. O debería decir hacia la casa de su tía Ingrid. Aquella no era su casa y nunca lo sería.

Sonrió con tristeza recordando una vez más a su madre, que había muerto hacía menos de un año. Isabel era una mujer fuerte, pero increíblemente dulce y cariñosa, todo lo que su hermana no era. Ingrid era una solterona amargada que encajaba en todos los tópicos de esa definición. Para ella, Lena no era más que una carga de la que estaría encantada de librarse.

En realidad, Lena no había conocido a sus verdaderos padres. Isabel y Oliver la habían adoptado cuando tenía cuatro años. Recordaba muy poco de aquella época, pero de ahí en adelante solo tenía buenos recuerdos. Se habían mudado a Londres, donde su padre había encontrado el trabajo de sus sueños en el Museo Británico. Habían sido muy felices los tres allí, hasta que Oliver había muerto en un accidente de coche cuando Lena aún no había cumplido los diez años, y su madre y ella se habían quedado solas. Regresaron a España y se las apañaron sin lujos pero sin estrecheces hasta que Isabel enfermó del corazón, y se fue debilitando cada vez más hasta apagarse como la llama de una vela.

Lena aún era menor de edad, y su pariente más cercano era su tía Ingrid, que se quedó con ella porque su madre se lo había hecho prometer, pero siempre había tenido claro que no era de su sangre, y se esforzaba en demostrarle con hechos y palabras que para ella solo era una extraña, algo molesto de lo que ardía en deseos de deshacerse.

Pero eso se iba a terminar, antes de lo que la tía Ingrid pensaba.

Faltaba menos de una semana para su cumpleaños, el veinticuatro de junio. Lena lo tenía todo preparado para marcharse de vuelta a Londres. Tenía buenos recuerdos de aquella ciudad, su inglés era fluido y estaba convencida de que podría arreglárselas para encontrar algún trabajillo con el que ir subsistiendo.

Llegó a casa de tía Ingrid, dejó la mochila en su habitación y  se acercó a la cocina para prepararse un bocadillo. Su tía no estaba en casa, pero se apresuró a regresar a su cuarto y encerrarse de nuevo, por si regresaba. Ya no soportaba ni estar en la misma casa que ella.

Esa noche volvió a tener uno de aquellos sueños extraños que tanto la turbaban. Ella era una niña pequeña, y corría agarrada a la mano de alguien. Junto a ella había otra niña, un poco mayor. Las ramas y piedras del suelo le lastimaban los pies, y no podía ver el cielo, completamente cubierto por una vegetación frondosa. Era de noche, a lo lejos se escuchaba el aullido de un lobo, y de pronto se encontró en el claro de un bosque.

El cielo de la noche resplandecía sobre su cabeza, cuajado de estrellas. Y una luna enorme brillaba en lo alto. Una hermosa luna llena.

Volvió a escucharse un lobo, y gritos de hombres. La estaban buscando, y ella tenía mucho miedo, y entonces agarró su collar y cerró los ojos con fuerza.

Despertó sobresaltada y empapada en sudor. El corazón le iba a mil por hora. Aguzó el oído, pero no debía de haber gritado en sueños, porque si no, la tía Ingrid ya estaría despotricando contra ella por haberla despertado.

Trató de volver a dormirse, dándole vueltas al colgante. Era una manía que tenía desde pequeña. Su madre le había dicho que debía de ser un recuerdo familiar, porque era una de las pocas pertenencias que tenía desde siempre. Por lo que le habían contado, la habían encontrado perdida en medio del campo un veinticuatro de junio, descalza, con un vestidito blanco y aquel colgante, lloriqueaba diciendo que se llamaba Lena y tenía dos años. No estaba segura de que aquel día fuera en realidad su cumpleaños, pero era el día en que lo celebraba.

Había estado bajo la tutela del estado durante dos años más, hasta que Oliver e Isabel la adoptaron. En ese tiempo, por mucho que se había indagado no había aparecido ningún familiar, ni se encontró ninguna coincidencia con las denuncias de desaparecidos. Ella no había hablado apenas hasta que conoció a Isabel y Oliver y, sencillamente, conectaron. Después de eso se convirtió en una niña casi normal. Una niña con un pasado incierto, un poco taciturna, pero muy inteligente. Tenía una memoria prodigiosa, y una sensibilidad especial para la naturaleza, la botánica, los animales... Sentía una atracción natural por ellos, y era capaz de identificar especies que ni recordaba haber visto antes. También aprendía idiomas con una facilidad pasmosa. Se desenvolvía sin problemas en casi cualquier lengua con la que estuviera en contacto por un tiempo sorprendentemente corto. Hablaba español, que era su lengua materna, e inglés porque había pasado su infancia en Londres; alemán y francés porque los había aprendido en el colegio. Pero también entendía el portugués y el italiano, suponía que por su similitud con el castellano, o quizás por su raíz latina. Había estudiado latín en el instituto, y sus notas eran brillantes. Por supuesto también entendía el catalán, el gallego o el valenciano en cuanto ponía un poco de atención. Le había sorprendido un poco más descubrir que también entendía el ruso. Su colegio había tenido varios estudiantes rusos de intercambio un año, y Lena se había quedado de piedra cuando les había oído hablar y se había dado cuenta de que les entendía. Por un momento había recordado la hipótesis de tía Ingrid sobre su origen: «Con esa piel, ese pelo y esos ojos, bien podría ser hija de alguna prostituta rusa que la abandonó por las drogas».

Su madre siempre había mantenido que aquello era poco probable porque, hasta donde sabían, estaba sana y bien alimentada cuando la encontraron. Solo estaba asustada y le había costado empezar a relacionarse pero, por lo demás, estaba perfectamente. Quienquiera que la hubiera cuidado sus dos primeros años de vida, lo había hecho con cariño y esmero.

Por lo demás, a pesar de su memoria y su habilidad con los idiomas, para las matemáticas era una negada, y para el dibujo también. Su capacidad de cálculo mental y de orientación espacial estaban bajo mínimos.  Era capaz de perderse hasta en un supermercado, y sin una calculadora su capacidad matemática acababa en las sumas con llevadas.

Su padre solía preguntarle, mirándola desconcertado cuando veía sus notas de matemáticas:

—Lena, ¿estás segura de que no fallas a propósito?

Pero no, no lo hacía. En realidad no le preocupaba mucho, simplemente le daba igual. No les veía mucha utilidad a las matemáticas que se estudiaban en el colegio. Y, de haber podido estudiar una carrera, le habría gustado ser médico, por ejemplo, o veterinaria. Con las matemáticas que manejaba creía que sería suficiente para hacer eso, aunque era consciente de que era poco probable que pudiera seguir estudiando si pretendía marcharse de casa en cuanto cumpliera la mayoría de edad. Aun así, soñar es libre, y a Lena le quedaban poco más que sueños a los que aferrarse.

Y soñando despierta, después de mucho rato, volvió a quedarse dormida.

 

A la mañana siguiente estaba muerta de sueño cuando sonó el despertador. Lo apagó, preparó sus cosas y se metió en la ducha. Si su tía estaba en casa, estaba dormida, así que procuró no hacer mucho ruido mientras se duchaba y se vestía. Se desenredó el pelo rápidamente. Tenía un cabello largo, hasta media espalda, rubio, muy claro y muy liso. Sus ojos eran de un azul deslumbrante, y su piel blanca como la nieve. Ella no se consideraba especialmente guapa, pero era evidente que llamaba la atención. Su rostro era ovalado y proporcionado, su nariz pequeña, un poco respingona y salpicada de algunas pecas, y su boca menuda pero carnosa, con unos dientes perfectos y blancos que ni siquiera habían necesitado ortodoncia. En una ocasión el dentista había comentado que se empezaban a torcer y era probable que tuvieran que ponérsela, pero ella odiaba la idea, había deseado con todas sus fuerzas que sus dientes se enderezaran y no tuviera que llevar aquellos malditos hierros... y sus dientes parecían haberle hecho caso. Poco a poco se habían ido enderezando y no los había necesitado. Había sido una suerte.

Se acabó de peinar y entró a la cocina. Le pareció oír ruido en la habitación de su tía y no quiso entretenerse más, así que cogió un batido del armario y una magdalena, agarró su mochila y se marchó.

La semana se arrastraba con exasperante lentitud. Lena tenía preparada hacía casi un mes una pequeña mochila con algo de ropa, el poco dinero que había conseguido reunir y algunas provisiones de emergencia. Se había sacado por internet un billete de avión para Londres baratísimo hacía ya meses, para el mismo día de su cumpleaños. Saldría a ver las hogueras la noche de San Juan y ya no volvería a casa nunca más. Su tía no la echaría de menos, y casi hasta lo agradecía. En realidad no tenía a nadie a quien de verdad le importara. Su amiga Blanca tal vez la extrañaría, aunque desde que salía con Jaime y con su grupo estaba tan ocupada que ni notaría su ausencia. Últimamente se habían distanciado mucho. Lena no la culpaba, ella se había vuelto cada vez más solitaria. Desde que murió su madre las cosas habían ido de mal en peor, y era consciente de que no era una compañía demasiado divertida ni agradable.

Mejor para Blanca, así no la echaría tanto de menos. Lo último que ella quería era hacer daño a nadie.

A su tía incluso le iba a hacer un favor.

A la hora de comer regresó a casa. Tía Ingrid estaba ya comiendo.

—Ya era hora de que aparecieras. ¿Dónde andabas?

—Había quedado con unos amigos del instituto —mintió ella.

—Hay ropa que planchar, lo menos que podías hacer es echar una mano, ya que te doy un techo donde dormir.

A Lena le dieron ganas de contestarle que el techo donde dormir lo pagaba con su pensión de orfandad y el poco dinero que le había dejado su madre, o incluso que preferiría dormir en un centro de menores o una casa de acogida, pero se mordió la lengua. Total, para el tiempo que le quedaba en aquella casa, mejor no discutir.

—Luego cojo la plancha.

Pasó la tarde planchando mientras su tía salía con unas amigas. A la hora de cenar se hizo una ensalada y se metió en su cuarto a descansar a puerta cerrada. Empezaba a dolerle la cabeza.

Hacía unos meses que tenía molestias. A veces pasaban días sin que notara nada, pero otros días la cabeza le dolía como si alguien tratara de perforársela con un taladro. Se metió en la cama y bajó la persiana, cubriéndose por completo para intentar dormir.

«Lena, escúchame, tienes que volver a casa, cariño».

Despertó sobresaltada. La cabeza le dolía terriblemente, y no sabía si aquella voz era real o era un sueño. No era la voz de su madre pero, de alguna manera, había sentido como si lo fuera. Aunque no estaba segura de en qué lengua le había hablado.

Consiguió dormirse con mucho trabajo. Solo faltaban dos días para su cumpleaños y los nervios empezaban a poder con ella.

Volvió a soñar con el bosque, la noche, y los aullidos de los lobos. Una hermosa mujer de cabello rubio y ojos azules iguales que los suyos la abrazaba y le prometía con lágrimas en los ojos:

—Te traeré de vuelta, cariño, te lo prometo, no tengas miedo. Solo tienes que ser fuerte y estar atenta. Cuando llegue el momento, te llamaré y te guiaré de vuelta a casa.

De nuevo despertó sobresaltada. Recordaba aquella voz, era la misma del sueño que había tenido nada más acostarse. ¿Se puede soñar con una voz que no has oído nunca? ¿Se estaría volviendo loca? Oír voces no solía ser un buen augurio, pero no estaba segura de si lo había soñado o las oía en realidad.

Trató de volver a dormir, aferrándose con fuerza a su colgante.

 

A la mañana siguiente se despertó de nuevo cansada y con dolor de cabeza. Había pasado casi toda la noche soñando que corría por el bosque. Estaba agotada, como si realmente hubiera estado corriendo. Trataría de dormir un poco la siesta si tía Ingrid salía, porque si no, estaría hecha polvo por la noche. Y era la víspera de San Juan, la noche de las hogueras, la víspera de su cumpleaños. Esa noche cambiaría su vida.

Aunque aún no podía prever cuánto.

Se levantó y se duchó. Su tía había salido dejándole una nota en la que le avisaba de que pasaría el día fuera. Mejor, así con suerte no tendría que verla más. Desayunó tranquilamente y volvió a revisar entre sus cosas lo que quería llevarse y lo que no. En realidad no tenía muchas pertenencias. Había perdido ya la mayoría cuando se había mudado allí, tras la muerte de su madre. Su tía Ingrid había tirado gran parte de sus recuerdos sin preguntarle siquiera. Lo único que le quedaba de sus padres era un pequeño álbum de fotos, con fotografías de los tres, desde que Lena era pequeña hasta que murió su padre, y luego un par de fotografías más de ella y de su madre. Cuando Isabel empezó a debilitarse, dejó de hacerse fotos. No quería que Lena la recordara con aquel aspecto frágil y enfermizo.

Volvió a meter el álbum en la mochila. Aparte de eso y algo de ropa, solo se llevaba su colgante. No tenía más objetos que significaran algo para ella. Echó un vistazo a su habitación. Ni siquiera le gustaba, era un agujero frío y oscuro. Su habitación en Londres había sido amplia y luminosa y, cuando había vivido con su madre, algo más pequeña pero llena de vida y de calor familiar. Eso no existía en aquella casa. No la echaría de menos en absoluto.

Comió poco, porque tenía el estómago cerrado, y se echó un rato la siesta. Realmente se sentía cansada y volvía a dolerle la cabeza.

No tardó en dormirse pero, una vez más, no descansó mucho. El sueño se repetía, una y otra vez, con pequeñas diferencias. Un bosque de noche, aullidos de lobos, alguien que la llevaba de la mano mientras corrían para escapar de sus perseguidores. Era una anciana de cabello lacio y plateado, con los ojos azules y la cara surcada de arrugas. Se paró en medio de un claro, junto a un pequeño arroyo. Al lado de Lena había otra niña, algo mayor que ella. La mujer las besó a ambas y las tomó de la mano. Ellas cogieron sus amuletos con su mano libre mientras la anciana cerraba los ojos y murmuraba una especie de mantra. De nuevo aquella voz se metió en su cabeza como si alguien tratara de perforarle el cerebro.

«Lena, tienes que volver, hoy es el día. Trata de recordar. Solo recuerda y volverás a casa».

En su sueño todo se volvió oscuro, hasta que de pronto una luz azul empezó a girar en círculos, a toda velocidad, y Lena empezó a marearse.

Se cayó de la cama y se despertó.

Cuando consiguió recuperar el ritmo de su respiración, trató de recordar los detalles del sueño. ¿Quién era aquella anciana? ¿Y la otra niña? Jana. Se llamaba Jana. No estaba segura de quién era, pero recordaba su nombre. Las palabras de aquella voz femenina resonaron en su cabeza «Lena, tienes que volver, hoy es el día. Trata de recordar. Solo recuerda y volverás a casa».

Recordar. ¿Recordar qué? ¿Qué demonios significaba todo aquello?

¿Se estaba volviendo loca?

Se planteó seriamente irse a urgencias, pero lo descartó. ¿Qué iba a decir? ¿Que oía voces en sueños? Tampoco era como si hubiera tenido alucinaciones. No, en realidad aquello no eran más que sueños.

Pero empezaban a asustarla.

Miró el reloj y vio que eran casi las siete de la tarde. Había dormido más de lo que pensaba. Se puso sus vaqueros, una camiseta y sus Converse, y cogió una de sus sudaderas favoritas, con cremallera y capucha.

Agarró su mochila, metió dentro un bocadillo, el dinero, el pasaporte, el móvil y el billete de avión, y se marchó sin mirar atrás.

 

Estuvo paseando sin rumbo fijo hasta que el sol empezó a caer y la gente empezó a salir a la calle. Vio prender las primeras hogueras. La noche de San Juan siempre le había parecido mágica, pero aquella noche era más especial si cabe, porque el cielo estaba alumbrado por una brillante luna llena. Al día siguiente cumpliría dieciocho años, sería mayor de edad y empezaría una nueva vida.

Los niños reían y corrían alrededor del fuego, y ella fue recorriendo la ciudad, de hoguera en hoguera disfrutando de la magia de la noche mientras la luna subía más en el cielo, redonda y luminosa, y las estrellas iban haciendo acto de presencia, como pequeñas fogatas que iluminaban la negrura infinita que se extendía sobre su cabeza.

Era casi medianoche cuando empezó a dolerle la cabeza, al principio ligeramente, pero cada vez con más intensidad. Estaba a las afueras, y decidió aprovechar para alejarse un poco del bullicio. Comenzó a caminar por la carretera sin ser consciente de a dónde se dirigía, mientras su cabeza palpitaba cada vez más fuerte y la vista se le empezaba a nublar por momentos. Se metió por un camino lateral, cruzó un pequeño campo verde y se acabó internando entre unos árboles. La cabeza le estallaba, y empezaba a oír voces, cada vez más claras. La estaban llamando, en una lengua extraña que, sin embargo, entendía.

«Lena, regresa, tienes que volver, escúchame».

Cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza.

«Abre la puerta, Lena, escúchame, te estamos esperando».

¿La puerta? ¿Qué puerta? ¡Estaba en medio del monte! Dios, no podía soportar el dolor de cabeza.

«Lena, no luches, solo escucha. Abre la puerta, puedes hacerlo. Regresa a casa, es casi la hora».

Se sentía como si tuviera una resaca monstruosa. La boca se le secó y empezó a marearse, y entonces una revelación se abrió paso en su cabeza.

Su madre la estaba llamando. Pero no era la voz de Isabel, era su verdadera madre.

Miró al cielo y vio la luna llena iluminando el pequeño claro al que la habían llevado sus pasos sin proponérselo. En la cercanía se oía un pequeño arrollo.

«La luna, la tierra, el agua, el fuego. Todo está listo. Esta es la noche. Tengo que regresar a casa».

Instintivamente se llevó la mano a su colgante y, de pronto, pareció como si el suelo se abriera bajo sus pies. La oscuridad la cegó por un instante, como si le hubieran cubierto la cabeza con un saco, y después un fogonazo azul le hirió los ojos. La luz empezó a girar, a girar, cada vez más rápido. Perdió la conciencia de quién era y donde estaba por unos segundos interminables. No sabía si había muerto o solo se había desmayado.

Se despertó al oír que la llamaban.

—Lena, abre los ojos. Ya ha pasado.

Obedeció y lo primero que vio fue la luna sobre su cabeza. Una luna llena inmensa, mucho más grande de lo normal.

Parpadeó y fijó la vista en la mujer que le había hablado. Era rubia, con el pelo liso y largo, la piel clara y los ojos azules. Tendría unos cuarenta y cinco años, y la miraba con una dulzura inmensa. Junto a ella había otra chica rubia, muy parecida a Lena pero con el pelo de un tono un poco más dorado y quizás un par de años mayor.

Era Jana, su hermana.

Y la mujer era su madre, ahora lo recordaba.

...

A partir del 11 de octubre estará a la venta en Amazon, y podréis averiguar qué fue de Lena. La aventura no ha hecho más que comenzar. 

08/10: Ya puedes comprarlo en el siguiente enlace: http://mybook.to/LaPrincesaDeLaLuna

¡Gracias por leerme!

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Playboy por herencia (Noa Xireau)

 Ni me lo pensé para comprar ya desde la preventa lo nuevo de mi querida Noa Xireau. He leído suficiente de ella como para saber que no me iba a decepcionar. Me he encontrado, como era de esperar, con una historia preciosa, divertida y llena de pasión.


SINOPSIS:
Noelia es de esas mujeres que desafinan cantando, a las que a veces la vida se le va de las manos y que tiene mañanas en las que preferiría quedarse en la cama y taparse la cabeza con las sábanas para olvidarse del mundo. Pero, por encima de todo, Noelia es una superviviente.

Cuando recibe en herencia una propiedad, descubre que la ocupa un misterioso y gruñón vagabundo que no solo la saca de quicio, sino que es tan guapo que podría venderle entradas al enjambre de mujeres que revolotean a su alrededor.

Ella quiere que se largue, él que lo dejen tranquilo.

Claro que, nada es sencillo cuando a la ecuación se suman un par de pequeños diablillos, un montón de bichos cabezones, traviesos y adorables, y tres viejas alcahuetas cuya única diversión en la vida parece ser meterse en la suya.

 * * * 

Después de haber leído Playboy por contrato sabía que podía encontrarme una historia con ciertas similitudes, y la verdad, no son tantas, salvo que es una comedia romántica deliciosa, con personajes divertidos y entrañables que soportan con resignación y entereza los embates que les da la vida. 
Noelia es una perdedora, pero también una superviviente. Su vida es un asco pero se lía la manta a la cabeza y se decide a empezar de cero porque sabe que se merece algo más. Lo que no espera es que, con la herencia de su tía Berta, lo que recibe, además de un caserón y un montón de animales, es una nueva oportunidad de amar, empezando por aprender a quererse a sí misma.
Brandon es todo un personaje, que se va mostrando capa a capa para acabar descubriendo a un hombre que es mucho más que el vagabundo que ocupa la casita del jardín. Un hombre hundido, inseguro, enfadado con la vida y superado por sus circunstancias, pero que vale su peso en oro. Una verdadera joya. Y encima es guapo. 
Me he reído muchísimo con las meteduras de pata, los desafines, los momentos "tierra trágame" y los coqueteos descarados. Me he enfadado con las arpías que pululan alrededor de los protagonistas y el cerdo del ex de Noelia. Me he enamorado con la forma en que dos personas inseguras y escaldadas empiezan a intentar salir de su zona de confort mientras se van dando cuenta de que sienten por el otro más de lo que se atreven a reconocer. Como siempre, la autora maneja el erotismo y los sentimientos como nadie, y además consigue tenernos todo el tiempo con una sonrisa en los labios. 
Preciosa historia que sin duda recomiendo. 


domingo, 27 de septiembre de 2020

Harry Wolf (Laura Sanz)

Hace tiempo que tenía ganas de leer esta historia que sabía que, como todo lo que he leído anteriormente de su autora, me iba a gustar. Aun así ha sido una agradable sorpresa encontrar algunas cosas que no esperaba, como su tono íntimo y teñido de fragilidad, o sus deliciosos guiños a los ochenta. Me ha encantado. 



SINOPSIS:
"A veces, solo el amor no es suficiente"
Alemania, años ochenta. Después de que una horrible tragedia envolviese su vida en sombras, el hasta entonces reputado arquitecto, Harry Wolf, decidió romper cualquier contacto con el mundo exterior, aislándose por completo entre los muros de su propiedad. Los años han transcurrido inexorablemente y él no ha sido capaz de superar lo que ocurrió. Solo y entumecido por el dolor y la culpa, ha perdido cualquier esperanza y se limita a sobrevivir, anhelando, de algún modo, que todo termine.
Pero desde hace semanas, todas las noches, una chica con un abrigo rojo atraviesa su jardín en medio de la oscuridad, amenazando con sacarle de su autoimpuesto retiro...
¿Quién es ella? ¿Adónde va? ¿Es real o solo un producto de su enfermiza imaginación?

* * *

La de Harry y Sara es una historia de amor única, en la que cada paso se vive como un paseo por un campo de minas, o más bien como por el frágil equilibrio de un lago helado cuya superficie no tiene suficiente grosor como para mantenernos a salvo mucho tiempo. La atmósfera te envuelve y sufres la ansiedad de él, el miedo de ella, sientes la esperanza, la ilusión, la inseguridad y el dolor. Es intensa, dulce y desgarradora al mismo tiempo. Me ha impactado. 
Sara es una chica vital, que cual caperucita roja, va a visitar a su abuela y, en una de esas visitas, se topa con el lobo. Su lobo particular es un hombre que vive encerrado en su casa desde hace años por causa de una desgracia familiar. Ella consigue sacarlo del agujero en el que se había recluido por voluntad propia, y poco a poco traerlo de vuelta al mundo de los vivos, pero a veces solo el amor no es suficiente. 
A pesar de su extensión, se lee sin apenas darse cuenta, porque está tan bien hilada, fluye con tanta naturalidad, que vas pasando páginas sin pausa, sin ser consciente de que vas avanzando, inexorablemente. Descubres a los personajes, los ves crecer y darse cuenta de que lo que están construyendo les viene grande y se les escapa por momentos de las manos. 
Qué angustia he pasado a ratos. Qué sonrisas tan espontáneas y tiernas me ha robado en más de una ocasión. Qué bonita historia. Qué personajes más maravillosos y qué dulce mensaje de esperanza transmite la historia. A veces, solo el amor no es suficiente, pero podemos buscar ayuda para, con un poco de amor y otro poco de nuestra parte, cambiar una vida que no nos deja ser la mejor versión de nosotros mismos. 
Si no la habéis leído, no sabéis lo que os perdéis. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Pecados de verano (Dorothy Garlock)

Esta novela llevaba años en mi estantería y no era consciente de haberla leído. De hecho, pensaba que no la había leído, pero al llegar al final me he dado cuenta de que sí. Supongo que es uno de esos libros que tienen su momento y cuando lo leí por primera vez no me dijo gran cosa. La verdad es que ahora me ha gustado bastante, aunque el subgénero del oeste no es de mis favoritos en lo que a romance histórico se refiere. 



SINOPSIS:
Dory Callahan, madre soltera, se ve continuamente humillada por sus dos medio hermanos, que la consideran poco menos que una prostituta. A pesar de las continuas vejaciones, Dory cuida con orgullo a su hija y no pierde la esperanza de escapar a tan opresiva situación. Pronto aparece en su vida Benton Waller, contratatado para trabajar en el aserradero de los Callahan. Benton, hombre fuerte y justo, no pasa por alto el indigno trato que Dory padece. Pero los hermanos de ésta sólo entienden el leguaje de las armas.

* * * 

Esta es una de esas novelas con buenos muy buenos y malos muy malos, como las viejas películas del oeste. Cierto que Ben tampoco es que sea un santo, y que Dory tiene bastante genio y una lengua afilada, pero ambos son buena gente, y ella se ha llevado tantos palos en la vida que lo raro es que no sea una verdadera arpía. Y sus hermanos son... vamos, apenas puedo describirlos sin usar palabrotas. Me he pasado media novela pensando que en cualquier momento alguien iba a morir, de un modo muy sangriento y muy doloroso. Preferiblemente ellos, que se lo merecían de sobra. 
Posiblemente la tensión de saber que en cualquier momento la desgracia va a caer sobre la casa de Dory es lo que mantiene el interés del lector con bastante éxito. También lo entrañables que son algunos de los personajes, como la pequeña Jean Marie, la hija de Dory, Odette, la hija sorda de Ben, o James, el tercer hermano de Dory y un verdadero cielo que lo que choca es que haya estado tan ciego durante tanto tiempo como para no ver el calvario que estaban haciendo pasar a su hermana Milo y Louis, sus dos medio hermanos mayores. 
Bastantes sorpresas, unas bonitas historias de amor, una más adulta (la de Ben y Dory) y la otra más juvenil e inocente (la de James y Odette, que es dulce, tierna y preciosa), y una buena dosis de mamporros al más puro estilo del oeste conforman una novela entretenida, llena de sentimiento y que merece la pena leer. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

La novia gitana (Carmen Mola)

Este no es uno de mis géneros favoritos, pero mi hermana la había leído y me la recomendó encarecidamente, así que me la llevé de vacaciones y en fin, sigue sin ser uno de mis géneros favoritos, pero me ha gustado. 


SINOPSIS:
«En Madrid se mata poco», le decía al joven subinspector Ángel Zárate su mentor en la policía; «pero cuando se mata, no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo», podría añadir la inspectora Elena Blanco, jefa de la Brigada de Análisis de Casos, un departamento creado para resolver los crímenes más complicados y abyectos.

Susana Macaya, de padre gitano pero educada como paya, desaparece tras su fiesta de despedida de soltera. El cadáver es encontrado dos días después en la Quinta de Vista Alegre del madrileño barrio de Carabanchel. Podría tratarse de un asesinato más, si no fuera por el hecho de que la víctima ha sido torturada siguiendo un ritual insólito y atroz, y de que su hermana Lara sufrió idéntica suerte siete años atrás, también en vísperas de su boda. El asesino de Lara cumple condena desde entonces, por lo que solo caben dos posibilidades: o alguien ha imitado sus métodos para matar a la hermana pequeña, o hay un inocente encarcelado.

Por eso el comisario Rentero ha decidido apartar a Zárate del caso y encargárselo a la veterana Blanco, una mujer peculiar y solitaria, amante de la grappa, el karaoke, los coches de coleccionista y las relaciones sexuales en todoterrenos. Una policía vulnerable, que se mantiene en el cuerpo para no olvidar que en su vida existe un caso pendiente, que no ha podido cerrar.

Investigar a una persona implica conocerla, descubrir sus secretos y contradicciones, su historia. En el caso de Lara y Susana, Elena Blanco debe asomarse a la vida de unos gitanos que han renunciado a sus costumbres para integrarse en la sociedad y a la de otros que no se lo perdonan, y levantar cada velo para descubrir quién pudo vengarse con tanta saña de ambas novias gitanas.

* * * 

Aunque no he leído demasiadas novelas de este tipo, parece que el patrón no es nuevo. Inspectora valiente, fuerte, un poco borde, con un pasado que le pesa como una losa, se encarga de un asesinato inquietante y calcado a otro anterior, el de la hermana de la víctima. Pero el asesino está en la cárcel, y le toca descubrir si se encarceló a un inocente o no, y en caso afirmativo, quién es realmente el monstruo capaz de matar de una forma tan cruel. 
Es interesante el elenco de personajes que forman el equipo policial, y me han sorprendido bastante algunos de los secundarios. Con más o menos detalles, todos están muy bien perfilados. Confieso que hasta bien avanzado el libro yo no tenía ni idea de por dónde iban a salir los tiros, pero claro, como ya he dicho, no acostumbro a leer a menudo este tipo de novelas policiacas. 
En general me ha gustado, aunque algunas escenas me resultaban un tanto escabrosas. Es posible que lea la continuación, si mi hermana tiene a bien prestármelo. 

martes, 22 de septiembre de 2020

La princesa de la luna

Hoy quiero presentaros mi próxima novela, que saldrá a la venta en Amazon el próximo mes de octubre: La princesa de la luna. 

Es una historia que llevaba varios años guardada en mi cajón, pendiente de una última revisión y, básicamente, de que me decidiera a sacarla. Al final he pensado que este momento era tan bueno como cualquier otro y en breve la podréis tener en vuestras manos. Así de bonita ha quedado la portada que le ha diseñado Imagina Designs:


SINOPSIS:
Lena es una niña perdida, una joven huérfana a punto de cumplir la mayoría de edad. Para ese día ha planificado cuidadosamente un viaje que le abrirá la puerta a una nueva vida.
Su escapada la lleva mucho más lejos de lo que jamás hubiera imaginado, a una tierra desconocida donde se reencontrará con lo que queda de su familia.  Mientras descubre su nuevo hogar, aprenderá también, de la peor manera posible, que ahora tiene enemigos, crueles y despiadados.
¿Quién iba a decirle que podría encontrar también el amor en medio de la barbarie?  Y ¿cómo podrá enfrentarse ese amor a las intrigas, la envidia, el odio y la sed de venganza?
Fantasía, romance, erotismo y pasión se combinan en una novela llena de sorpresas en la que todo puede pasar. 

* * *

Esta es, sin duda, una de las historias más especiales que he escrito hasta ahora, y también una de mis favoritas. Estoy muy orgullosa de los personajes, especialmente de los protagonistas, pero también de algunos secundarios que me dieron muchísimo juego. También de algunos de los giros, que os puedo garantizar que os van a sorprender, y de la forma en que, al menos yo, conseguía sumergirme en el ambiente y viajar con la imaginación. Algunos de los escenarios están inspirados en lugares reales que conozco y que podía visualizar perfectamente mientras la escribía. También puse rostro desde el minuto cero a la mayoría de los personajes principales y llegué a conocerlos tan bien que parecían parte de mi propia familia. Les tengo mucho cariño y solo espero que a vosotros os gusten al menos la mitad de lo que me gustan a mí. Eso significaría que os van a encantar. Excepto uno, claro, a quien vais a odiar a muerte, jajaja... 
No quiero decir mucho porque creo que es una historia que hay que descubrir página a página, sin prejuicios  (aviso, hay contenido para adultos, así que los fans de los fundidos en negro igual prefieren dejarla pasar) y sin saber qué ocurrirá en el capítulo siguiente. Y, aunque es una historia de amor y por lo tanto hay una pareja protagonista, es Lena, la parte femenina de esa pareja, el personaje más fuerte de la historia. Una chica jovencita, un poco tímida y sin demasiado  mundo que, a pesar de ser rubia, no tiene un pelo de tonta.
(Perdonadme la broma pero siempre me acuerdo de mi querida amiga Cristina que tras leer el primer borrador me dijo algo así como "Gracias por una protagonista rubia tan maravillosa. Ya era hora").

En fin, muy pronto podréis leerla y darme vuestra opinión. Confío en que no os defraudará. ¡Por favor, no dejéis de hacerme llegar vuestros comentarios! 

* * * 

Ya podéis comprarlo AQUÍ.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Las manos van al pan (Meg Ferrero)

Un nuevo relato de la colección Recetas para el calor de una noche. Igual de recomendable que todos los que había leído anteriormente.



SINOPSIS:
Amor al primer mordisco.

Carlos se ha enamorado en un bar de las increíbles sensaciones que le ha provocado un humilde bocadillo. No lo entiende, él es un reputado crítico gastronómico, su paladar está entrenado para degustar los más delicados platos y, sin embargo, ha sido la combinación de unos sencillos ingredientes la que ha despertado todos sus sentidos. ¿O ha sido otra cosa? ¿Ha podido ser la misteriosa camarera a la que ni siquiera ha podido ver la cara?

* * *

Tiene un comienzo prometedor y con muy buen ritmo. Me ha gustado especialmente el enfoque en las sensaciones gastronómicas, que parece que estás degustando el delicioso bocadillo. Mucho más que el carácter de Carlos, que al principio resulta un poquito insoportable. Aunque, claro está, su situación familiar le genera mucho estrés (y no es para menos) así que también es comprensible. Por suerte se acaba viendo también su lado más amable y resulta ser un personaje bastante menos superficial de lo que aparenta en un principio.
Lucía es un personaje fuerte, una mujer todoterreno que, sin embargo, está cansada del peso que soportan sus hombros y a veces también se deja llevar por el desánimo y la inseguridad. La historia que surge entre ellos es muy bonita y la verdad es que la he disfrutado mucho.
Muy entretenida, fácil de leer y además te deja con la sonrisa en los labios. ¿Se puede pedir más?

viernes, 18 de septiembre de 2020

Libertin (Olivier Moon)

Ay, ay, qué desperdicio no haber leído antes esta maravilla de historia. Sabía que Olivier Moon no podía decepcionarme, pero en esta ocasión incluso confieso que ha reventado todas mis expectativas. 



SINOPSIS:
No lo vi venir. No sé si sucedió en el acto o fue poco a poco, imperceptiblemente. El hecho es que llegó y arrasó con todo: pasado y presente. Cambió mi forma de ser, mi forma de actuar, mi forma de ver y sentir la vida. Lo conocido hasta entonces quedó inservible; insignificante. Entraron en juego otro tipo de emociones y sensaciones desconocidas. Mis máscaras fueron arrancadas, una por una, hasta dejarme completamente desnudo en cuerpo, pero sobre todo en alma. No lo vi venir y no estaba preparado. A lo mejor por eso llegó con tanta fuerza e intensidad, porque estaba desprevenido. Y no es que no creyera. Solo, no entendía. Lo trajo la persona que menos pensaba. Pero me consuela saber que fue recíproco; que mi tormenta se equiparó a la suya; que ninguno de los dos saldríamos ilesos cuando todo acabara. Porque acabó, ¿verdad?

* * *

Madre mía, qué pedazo de historia. Luke es un personaje con una evolución fascinante. Se intuye desde el principio que no ha tenido un pasado fácil, y aunque su vida es un tanto desordenada, tiene bastante claro lo que quiere hacer con ella. Gracias a una amiga empieza a trabajar en una empresa que puede suponer su gran oportunidad, pero todo se trastoca cuando su jefe, Ian, parece tomarla con él, y él por su parte no hace otra cosa que meter la pata y empeorar la situación. 
Tiene momentos muy divertidos y me he reído un montón, aunque también hay muchos momentos intensos. Me han encantado los personajes femeninos, que son un gran apoyo para el protagonista, sobre todo Megan. Todos son personas muy reales, jóvenes con ganas de comerse el mundo a bocados, mucha pasión, muchas inseguridades, pero también mucha fuerza, a pesar de los golpes que la vida les ha ido encajando. Es una de esas historias en las que todo se va enredando, complicando, ves venir la catástrofe, no ves venir los sentimientos, que como en la vida real te arrollan a veces como un tren de mercancías, no te crees la suerte que tienes en algunos momentos, o la mala fortuna que puede robarte en un abrir y cerrar de ojos todo lo que llevabas años, incluso toda tu vida, tratando de conseguir. 
No quiero decir mucho porque considero que es una historia que hay que descubrir por uno mismo, sin prejuicios. En la primera parte hay una importante carga erótica, porque Luke, seamos honestos, se folla todo lo que se mueve sin apenas distinciones, siempre que encaje en sus gustos estéticos. Es un tipo guapo y con carisma, y se lo rifan. Cuando el amor entra en la ecuación se modera un poco y el tono cambia en consonancia, pero hay muchas escenas para adultos, eso sí, narradas con elegancia y perfectamente coherentes con la historia que nos está contando. Son parte de Luke y las necesitamos para saber quién es y cómo se siente. De la misma manera, cuando su vida deja de girar en torno al sexo anónimo para enfocarse en una sola persona, la novela se vuelve más intimista, y más adulta. Luke cambia para descubrir el amor y con él una parte de sí mismo que hasta entonces desconocía.
La pluma de Olivier Moon nunca deja de sorprenderme, y esta novela ha sido sin duda la mejor que ha escrito hasta la fecha (y eso que ya tenía algunas muy, muy buenas). Os la recomiendo encarecidamente. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Diablo (Stephanie Laurens)

Este libro lo compré después de comprar en oferta y sin saber que era parte de una serie La novia perfecta. Indagué a ver si podía conseguir algún otro de la serie y descubrí que este era el primero. Este verano ha tenido su oportunidad y la verdad es que me ha gustado bastante.



SINOPSIS:
Honoria Wetherby es institutriz, pero tiene otros proyectos: vivir aventuras, conocer mundo... aunque lo inesperado puede cambiar drásticamente hasta los mejores planes. Su intento de ayudar a un moribundo la lleva a pasar la noche en una cabaña solitaria en compañía del miembro más denostado de los Cynster, a quien llaman Diablo.

Cuando esto sale a la luz, él no tiene otro remedio que pedir su mano. La familia Cynster está encantada de que el famoso libertino finalmente decida casarse, pero lo que menos desea la rebelde joven es un marido que la controle, y enamorarse no está en sus planes por el momento... ¿Resultará ser el esposo que necesita, o un verdadero demonio?

* * *

Me ha hecho pasar muy buenos ratos esta novela con una protagonista especialmente testaruda y un protagonista bastante calavera pero con buen fondo, empeñado en hacerla pasar por el altar casi tanto como ella se empeña en rechazarlo. La química entre ellos es innegable, pero Honoria es testaruda y tiene planes en los que no entra un marido. Diablo es terco como una mula y ha decidido que es buen momento para casarse, y que ella es la candidata ideal. Juntos, tratarán de esclarecer un asesinato, aunque les cuesta aprender a colaborar. Son personajes fuertes y tan diferentes como similares, por lo que chocan a menudo, manteniendo la emoción toda la novela. Por otra parte, la intriga se diluye bastante porque me resultó evidente desde el principio quién era el asesino (y eso que no soy nada aficionada a las novelas policíacas y es algo que no suelo intuir), así que no comprendía como ellos iban dando palos de ciego sin ser capaces de ver las pistas que se paseaban bajo sus narices.
En ocasiones también se hace un poco lenta, pero a pesar de ello, mantiene el interés del lector. A la vista de lo divertidos que prometen ser los demás primos Cynster, no será la última que lea. 

lunes, 14 de septiembre de 2020

Con sabor a beso (Carla Crespo)

Otro de los relatos de la colección Recetas para el calor de una noche. Ya metida en faena, la verdad es que fui leyendo una tras otra a ratitos perdidos. 



SINOPSIS:
¿Pueden la brisa del mar, la malvasía y el marisco unir a dos personas aparentemente opuestas?

Inés es una arqueóloga solitaria a la que le interesan más los muertos que los vivos. No le gustan ni el sol, ni las aglomeraciones, ni el marisco; pero a pesar de eso, cuando su antiguo profesor de Historia le propone pasar el verano trabajando en una excavación en Menorca, la respuesta es sí.

Rodrigo es un ingeniero agrónomo que trabaja en la finca que ha pertenecido a su familia desde hace generaciones. Jinete experimentado, juerguista y defensor a ultranza de las tradiciones de su tierra. Cuando paseando una noche por Ciudadela, escucha a una turista criticando la caldereta de langosta, se propone convencerla de lo equivocada que está.

* * *

Una historia entretenida y apasionada, con dos personajes de esos que se calientan rápido, para bien o para mal, y por eso en los primeros encuentros (o más bien encontronazos) ya saltan chispas entre ellos. Inés es una arqueóloga devota de su trabajo, bastante cabezota y un poco borde. Rodrigo es la horma de su zapato. Cuando se encuentran descubren que entre ellos hay química, pero las cosas se complican y... bueno, ya sabemos lo que pasa. 
Es un relato con un conflicto bien trazado en el que las cosas se van enredando poco a poco hasta que se les van completamente de las manos. Me ha gustado la evolución de los personajes y como, a pesar de lo tercos que son, son capaces de dar su brazo a torcer. 
Es una lectura perfecta para pasar un buen rato y acabar con buen sabor de boca. 

sábado, 12 de septiembre de 2020

El jeque (Anne Herris)

Este libro lo compré hace ya un tiempo, junto con otros tres de la misma colección, y como los voy leyendo de verano en verano, este año ya era el último que me quedaba. Leí algún comentario que decía que era el más flojo, y menos mal que no me había creado muchas expectativas porque la verdad es que, en mi opinión, lo es. 



SINOPSIS:
Había algo muy misterioso en el hombre que Chloe Randall conoció a bordo del lujoso crucero que tocaba las costas de Marruecos. Sin embargo sentía hacia él una gran atracción que creía que podría romper la frialdad de aquel extraño.
Pero fue en el desierto, cuando él la rescató, cuando le dejó ver su verdadera personalidad. Era un orgulloso jeque, y un hombre peligroso porque, aunque había salvado la vida de Chloe, no tenía la menor intención de dejarla marchar...

* * *

No sé hasta qué punto el problema es que yo esperaba algo del estilo de "La novia cautiva" de Johanna Lindsey, o que en las primeras páginas parece realmente que la historia va a ir por ahí y luego no lo hace. O tal vez sea que la ambientación no me ha acabado de convencer, a pesar de que abundan las referencias históricas a la época del cine mudo con Rodolfo Valentino como gran estrella. Igual es que no he visto la película de este actor a la que el título hace referencia, o que los comentarios de la protagonista me sonaban infantiles y anacrónicos la mayor parte del tiempo. No deja de ser una mujer joven en una época en la que estaban bastante limitadas, pero me agotaba su forma de ser, tan ingenua e inconsciente. 
En cuanto a Pasha, el protagonista, tiene sus momentos pero su carácter pasa con rapidez de la frialdad a la ira en demasiadas ocasiones, y mientras Chloe lo conoce y se siente atraída por él, a mí me ponía los pelos como escarpias. Me parecía un manipulador de manual. Probablemente esa falta de empatía con la pareja protagonista es lo que me ha impedido disfrutar plenamente de la historia que, por lo demás, es entretenida, mantiene aceptablemente bien las pequeñas intrigas con las que salpica la trama principal, y tiene unos secundarios que a veces brillan más incluso que los protagonistas.
Probablemente lo que me ha resultado más interesante ha sido el momento histórico en el que se desarrolla. Es entretenida y se lee rápido, eso sí lo puedo conceder, pero con lo que me gustan las novelas históricas confieso que se me ha quedado bastante corta. 
¿La habéis leído? ¿Qué os pareció?

jueves, 10 de septiembre de 2020

Al plato vendrás, almeja (Erika Fiorucci)

Otro nuevo relato de la colección "Recetas para el calor de una noche". A estas alturas ya había decidido que me gustaban todos, y aunque el título de este en concreto no me llamaba demasiado la atención, el hecho de que ya hubiera leído algo de la autora recientemente y me hubiera gustado bastante jugó en su favor y decidí darle una oportunidad. Confieso que la historia me sorprendió. 




SINOPSIS:
¿Cuál es la receta perfecta para el amor?

Any se gana la vida recomendando comida. Es una influencer con muchos seguidores en Instagram, una columna semanal en un periódico y pronto tendrá una serie en televisión sobre comida callejera alrededor del mundo. Vive en un mundo donde el talento se mide en seguidores y, el éxito, en corazones de "Me gusta".

Sin embargo, una visita a un pequeño pueblo donde una misteriosa crema de almejas aparece algunas noches en ollas calientes en la playa como un regalo a locales y turistas, le enseñará que la vida está ahí para ser vivida y no para ser reseñada.


* * *

La mezcla chica de ciudad (influencer, para más señas) + chico de campo (o de pueblo pesquero en este caso) es obvio que funciona de maravilla en una comedia romántica, y en este relato no es una excepción. La pareja protagonista es perfecta, conectan desde el principio, tienen una relación muy bonita y, aunque la sorpresa era un tanto previsible, me ha gustado mucho descubrir el secreto de la misteriosa crema de almejas y la magia con la que a veces las personas se descubren a sí mismas cuando ni siquiera eran conscientes de que se estuvieran buscando. 
Es una historia dulce, con momentos divertidos y apasionados, y también alguno en el que las lagrimitas amenazan con asomar. Me ha gustado mucho y os recomiendo que le deis una oportunidad. 

martes, 8 de septiembre de 2020

Refréscame (Mimmi Kass)

Una vez que cogí carrerilla, no pude dejar de leer estos dulces bocaditos tan veraniegos. Este me llamó la atención por su sinopsis, y porque no había leído nada antes de la autora, y sentía curiosidad. La verdad es que ha sido una grata sorpresa.


SINOPSIS:
Una historia dulce y picante, de casualidades vitales y de oportunidades para amar, en el verano maravilloso de Mallorca y entre dos espíritus libres que buscan sonreír al fin.

Anika viaja todos los veranos a Mallorca para surfear, huyendo del trabajo y el mal tiempo de Alemania. Pero ¿qué hacer cuando el mar está como un plato, el sol de agosto cae a plomo y el autobús que te lleva a casa no pasará hasta cuatro horas después? Un chiringuito de playa puede ser su salvación, aunque arruga la nariz al ver el contenido de su carta: Zumos detox prensados en frío con frutas y verduras ecológicas. Vaya. ¡Y ella que lo único que quería era una cerveza bien fresquita! Y si además el chico tras la barra está para mojar pan, no le quedará otra que pedirse un zumito de esos para disipar un poco de temperatura.

Jauma lo ha dejado todo atrás y empieza una nueva vida en la isla. El sol y el mar son su refugio, así como las frutas y verduras que cultiva para sobrevivir. ¿Qué va a hacer con esa rubia de pelo casi blanco, piel tostada y ojos azules que cada tarde le pide una cerveza con un fuerte acento guiri?

* * *

Es una historia muy bonita, muy veraniega, bien contada y que tiene un poco de todo, como el verano. Hay momentos desenfadados, otros más serios y hasta un poquito profundos, otros apasionados, y sobre todo, mucha frescura y ganas de disfrutar. Anika es una chica vital que solo quiere aprovechar unos días de desconexión que tiene más que merecidos, y se lleva una pequeña decepción cuando en el chiringuito de la playa a la que le ha costado un montón llegar con su tabla de surf solo tiene zumos detox. Bueno, no solo eso, también tiene un camarero muy mono y que, aunque al principio chocan un poco y parece que no se entienden, pronto empiezan a conocerse mejor y a descubrir que incluso pueden llegar a gustarse. Mucho. 
Es una lectura ágil, amena, muy entretenida y con un toque de pasión. Perfecta para una tarde de verano. 



sábado, 5 de septiembre de 2020

Mujercitas (Louisa May Alcott)

Este libro fue uno de mis regalos de Navidad, aunque sabía que no podría leerlo hasta el verano, porque por lo general leo en el transporte público y durante mi rato de la comida, en el trabajo, y es absolutamente impensable llevarme un ladrillo de ochocientas páginas en el bolso. Al final lo empecé durante el confinamiento, pero no era buen momento para centrarme en lecturas densas y tuve que dejarlo para un poco más adelante. Ya había leído la historia de niña, pero me apetecía una edición completa y adulta, y la verdad es que ha merecido la pena disfrutarlo en su máxima extensión. 




SINOPSIS:
Edición definitiva de las dos partes del libro, con prólogo de Patti Smith y un apéndice en el que se señalan los pasajes censurados por sus editores originales.

«Ningún libro me sirvió mejor como guía, cuando empecé a recorrer mi camino de juventud, que Mujercitas.» Con estas palabras da comienzo el prólogo de Patti Smith a esta edición, que reproduce íntegro el texto con el que vio la luz en 1868 la célebre novela de Louisa May Alcott. Más tarde sufriría cortes y censuras -debidamente señalados en el apéndice de este libro- y la versión dulcificada fue la que leerían, en traducción, varias generaciones. También incluye la segunda parte de la historia, que la autora escribió para dar respuesta a las muchas cartas de los lectores, interesados en saber cuál sería el destino de las hermanas March, cuatro jovencitas que vivían en un pueblo de Nueva Inglaterra mientras la guerra civil hacía estragos en toda América. Han pasado muchos años desde aquel lejano 1868, pero la complicidad de Meg, Beth, Amy y Jo con las mujeres no ha muerto y son muchas las autoras, desde Simone de Beauvoir a Joyce Carol Oates, que como Patti Smith han reivindicado con entusiasmo una novela que resume el espíritu de una época y aún hoy puede regalarnos hermosas horas de lectura.

* * *


A pesar de su extensión y de la época en que fue escrito, que inevitablemente tiñe la narración de comentarios y situaciones que hoy en día nos resultan cuando menos chocantes (sí, es machista y desborda moralina por todas partes, pero es inevitable y hay que aceptarlo así), la lectura se hace amena y bastante fluida. Es inevitable compararlo con las versiones cinematográficas que todos hemos visto en alguna ocasión, pero me alegra decir que, también en esta ocasión, el libro sale ganando. 
La evolución de los personajes es magnífica, y las vicisitudes de las cuatro hermanas March, que las hacen madurar hasta convertirse en mujeres que pueden estar orgullosas de sí mismas, nos mantienen pegados a las páginas del libro de principio a fin. Uno de los personajes que más me ha impactado ha sido Laurie, probablemente porque no recordaba su carácter no solo bromista, sino también tímido y a veces inseguro y huraño, o abiertamente rebelde. También Amy es un personaje más complejo de lo que la recordaba, y quizás uno de los que tiene una evolución más marcada. Cada una de las hermanas es especial y única en su estilo, y su historia es una de las grandes novelas que todos deberíamos leer al menos una vez en la vida. 
Un gran acierto incluir las dos partes en el mismo volumen y completarlo con un prólogo y muchas referencias históricas que nos ayudan a ponernos en contexto, así como numerosas explicaciones de cómo fue acogida en su época y la influencia que ha tenido en autores posteriores, sobre todo mujeres. 
Me ha gustado mucho y estoy muy contenta de haberlo añadido a mi biblioteca.