martes, 7 de enero de 2020

Dime que soy yo (Scarlett Butler)

Aunque tengo otro par de novelas suyas esperando en mi Kindle, todavía no había leído nada de esta autora. Recientemente tuve la suerte de que me tocara esta su última novela en un concurso en Facebook y decidí adelantarla y leerla de inmediato. Resultó una agradable sorpresa aunque, con todo el lío de las fiestas me he retrasado más de la cuenta en compartir mi opinión. Espero que, ahora que estamos más tranquilos, eso permita que le echéis un vistazo con más calma. 



SINOPSIS:
Beatriz está atrapada en una vida asfixiante. Desea liberarse, escapar, pero el cómo se le resiste.

Diego por su parte solo es capaz de esquivar la dura realidad sumergiéndose entre letras y mundos de fantasía.

Ambos están atrapados en unas vidas vacías, que no desean, de las cuales ansían huir desesperadamente. Y es que, en ocasiones, no basta oír eso que esperas escuchar. A veces, simplemente, lo necesitas.

* * *

Me ha gustado mucho esta historia de amor a fuego lento, con sus protagonistas rotos, confundidos, en lucha consigo mismos. Beatriz vive ahogada bajo la presión de un trabajo que ha dejado de ilusionarla y, sobre todo, de una familia que en lugar de apoyarla la ningunea, la utiliza sin remordimientos ignorando que ella tiene sus propios problemas y necesidades y sobre todo, la somete a una presión que acaba por colmar el vaso. Por fin ella toma la decisión de romper con todo y tomarse un tiempo lejos, en un pueblecito perdido de la costa. Allí entablará una bonita amistad con el dueño del hostal, un anciano lleno de amabilidad y sensatez que pone por fin un punto de estabilidad en su vida, y también conocerá a Diego, su escritor favorito, que no pasa precisamente por su mejor momento.
Las cosas entre ellos no arrancan de la mejor manera, porque los dos están muy quemados y saltan a la mínima con comentarios muy bordes, pero poco a poco se van acercando y conociendo. Cada uno acaba siendo un bálsamo para las heridas del otro, pero Diego también sufre su propia condena y en su vida no hay sitio para Beatriz. 
Las amigas de Bea y sus aventuras en la búsqueda de su propia felicidad completan una historia de personajes reales, impulsivos, inseguros, temerosos de no ser capaces de salir adelante cuando el mundo parece haberse vuelto en su contra. Una novela intimista y esperanzadora que me ha gustado mucho, de principio a fin. 
Si no la habéis leído os animo a darle una oportunidad.


sábado, 4 de enero de 2020

¡Hola, 2020!


Otro año que se va, y un nuevo año que llega, lleno de posibilidades. No es una gran novedad, es algo que pasa cada nochevieja. Y yo, como muchas otras personas, cada vez hago balance y nuevos planes, y arranco con una buena dosis de ilusión, aunque, sinceramente, no es raro que me quede a medio gas. Así me pasó con 2019.
Echando la vista atrás, me da un poco de vergüenza confesar que no he avanzado gran cosa en mis proyectos este año. Perdí el hábito de escribir y ya acumulo varios libros en el cajón pendientes de una revisión para poder ser publicados. Y ojo, que son historias que me gustan, no borradores descartados. Simplemente, me pudo la desgana y la falta de disciplina y de costumbre, y ahí se quedaron. Este año me he prometido a mí misma que va a ser diferente. Hace dos meses mi hábito de escritura era nulo, y aun así, me propuse completar el NaNoWriMo, incluso aunque las dos veces anteriores en las que me lo había propuesto mi propósito se había quedado en agua de borrajas. Esta vez sí, estaba convencida. ¡Y lo logré!


Me queda aún un poco para terminar la novela, pero si sigo trabajando para mantener el hábito de escritura, debería terminar en breve el primer borrador. Y luego tocará empezar a revisar alguna de las otras que quedaron en espera. Este año sí o sí, va a ser productivo. 


En 2019 repetí con mi reto Goodreads de 50 libros para leer. Ha habido alguno que se me ha atragantado, pero en general he disfrutado de muy buenas lecturas y estoy muy satisfecha. Decidí que incluiría algunos clásicos, y entre mis lecturas del año puedo contar Canción de Navidad, de Charles Dickens, Alicia en el País de las Maravillas (y Alicia a través del espejo) de Lewis Carroll, Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, Drácula, de Bram Stoker, El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, y Jane Eyre, de Charlotte Brönte. También he incluido siete lecturas en inglés, que son bastantes menos que el año anterior. Sin embargo, he retomado mis clases, aunque no de forma presencial porque mi horario actual no me lo permite, sí con un curso online que empecé hace poco y con el que estoy muy satisfecha. De momento lo llevo bastante al día, que no es poco. 

Este año no ha habido para mí encuentros literarios, y es una pena porque disfruto mucho de la experiencia que supone escuchar a autoras que admiro, conocer en persona tanto a lectoras como a autoras que solo conozco por las redes, y también con gente nueva que desde ese momento entra a formar parte de mi mundo. Al menos me queda la satisfacción de que la mayoría de los que entraron el año pasado siguen ahí, aportándome ideas e ilusión. 

Y hasta aquí llegó el balance del año. Mis objetivos para el nuevo año que empieza os tengo ya plasmados en mi Bullet Journal, que espero que me ayude a mantener la formalidad durante todo el 2020. De momento desvelaré que pretendo volver a leer al menos otros 50 libros y seguir incluyendo clásicos y lecturas en inglés, como hasta ahora. Pienso terminar mi curso de inglés en mayo (como está previsto) con una buena puntuación, y ponerme las pilas con esas novelas que tengo en el cajón y que ya va siendo hora de que empiecen a ver la luz. 
Dentro de doce meses veremos hasta dónde han llegado mis buenos propósitos. ¡Nos leemos!

martes, 17 de diciembre de 2019

Los señores del tiempo (Eva García Saenz de Urturi)

Por fin mi hermana me prestó la tercera parte de esta trilogía, y la cogí con muchas ganas. No me ha decepcionado.



SINOPSIS:
Vitoria, 2019. Los señores del tiempo, una épica novela histórica ambientada en el medievo, se publica con gran éxito bajo un misterioso pseudónimo: Diego Veilaz.



Victoria, 1192. Diago Vela, el legendario conde don Vela, retorna a su villa después de dos años en una peligrosa misión encomendada por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra y encuentra a su hermano Nagorno desposado con la que era su prometida, la noble e intrigante Onneca de Maestu.



Unai López de Ayala, Kraken, se enfrenta a unas desconcertantes muertes que siguen un modus operandi medieval. Son idénticas a los asesinatos descritos en la novela Los señores del tiempo: un envenenamiento con la «mosca española» ―la Viagra medieval―, unas víctimas emparedadas como se hacía antaño en el «voto de tinieblas» y un «encubamiento», que consistía en lanzar al río a un preso encerrado en un tonel junto con un gallo, un perro, un gato y una víbora.



Las investigaciones llevarán a Kraken hasta el señor de la torre de Nograro, una casa-torre fortificada habitada ininterrumpidamente desde hace mil años por el primogénito varón. Pero el reverso de tanta nobleza es la tendencia de los señores de la torre a padecer el trastorno de identidad múltiple, un detalle que arrastrará a Estíbaliz a vivir una arriesgada historia de amor.



Unai López de Ayala acabará descubriendo que Los señores del tiempo tiene mucho que ver con su propio pasado. Y ese hallazgo cambiará su vida y la de su familia.


* * * 

En este caso, la ya clásica alternancia entre presente y pasado en la novela es mucho más brusca que en las dos anteriores, y tal vez porque la historia no se sentía tan cercana, me ha enganchado menos que en la primera y segunda parte de la trilogía. Aun así, tiene el aliciente de las referencias históricas y el juego psicológico de la personalidad múltiple que se menciona en la sinopsis y que es un ingrediente muy bien manejado. 
La desgracia sigue de cerca a Kraken, y ha habido momentos en los que he pasado un poco de angustia (como debe ser), pero la verdad es que los personajes siguen siendo fieles a su carácter y como a estas alturas ya son casi de la familia, el libro me ha durado un suspiro. 
Ha habido bastantes giros que me han sorprendido, más que en los libros anteriores, y eso es un punto a favor cuando ya parece que conoces la historia y a sus protagonistas y te aventuras a hacer suposiciones, un tanto confiada. Es un magnífico cierre de una trilogía muy bien hilada y perfectamente ambientada, que me ha gustado mucho. 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

El ángel caído (Nalini Singh) - Gremio de los cazadores #1

Aquí vengo con otra de esas novelas que me encuentro en oferta y de las que hago acopio para cuando llega el verano, que es cuando más leo en papel. De esta me llamó la atención, además de la portada, el título (no recordaba haber leído nada sobre ángeles) y la autora. A pesar de que sé de su fama como escritora de romántica paranormal, solo había leído una novela de Nalini Singh anteriormente, y fue una contemporánea con una estrella del rock como protagonista. Eso sí, me encantó, así que cogí esta con doble curiosidad. 


SINOPSIS:

La cazavampiros Elena Deveraux sabe que es la mejor en lo suyo. Pero no está segura de ser lo suficientemente buena para llevar a cabo esta misión. La ha contratado el arcángel Rafael, un ser tan bello como peligroso, una criatura que aterraría a cualquier mortal. Elena también sabe que el fracaso no entra en sus esquemas, ni siquiera cuando la misión es imposible. Porque esta vez no tiene que rastrear y capturar a un vampiro. Esta vez tiene que atrapar a un arcángel rebelde. Elena se verá inmersa en una matanza que la arrastrará al límite de la vida... y de la pasión. Incluso saliendo viva de esta, sucumbir a las caricias de Rafael puede significar la muerte. Cuando los arcángeles juegan, los mortales sufren.

* * * 

Me ha gustado muchísimo la forma en que la autora se mete de lleno en una historia con toques tan fantásticos como el hecho de que los ángeles, arcángeles y vampiros campen a sus anchas, como si fuera una realidad alternativa, o un futuro cercano. La magia y el poder lo envuelven todo con la más absoluta normalidad, y eso me encanta. 

El personaje de Elena es fuerte y atrae desde un primer momento, pero Rafael es un protagonista simplemente brillante. Es atractivo, peligroso (en el más amplio sentido de la palabra), poderoso, impredecible y con un punto de crueldad. Su relación es una montaña rusa sobre la cuerda floja, porque cualquier paso puede significar la muerte para ella y tal vez la perdición para él. He disfrutado mucho del ritmo, de los datos, bien dosificados, de esa realidad desconocida, de los personajes secundarios, tan complejos y reales como los protagonistas, y sobre todo, de la relación entre Rafael y Elena, tan compleja, apasionada, intensa y peligrosa. Completamente adictiva. 

Aunque tengo muchas series a medias, no descarto seguir leyéndola. Seguro que depara muchas sorpresas y personajes igualmente apasionados y atrayentes. No me extraña que Nalini Singh sea considerada una de las grandes de la romántica paranormal. Con esta novela al menos, para mí lo ha demostrado con creces. 

Muy recomendable. 

domingo, 1 de diciembre de 2019

¡NaNoWriMo 2019 superado!



Bueno, por fin, después de dos intentos fallidos en 2015 y 2016 (los borradores todavía andan por ahí en mi cajón inacabados dando vueltas), este año he conseguido terminar a tiempo el NaNoWriMo, con una novela de vampiros que a fecha de hoy tiene 50688 palabras y está a falta de unos pocos capítulos para llegar a su fin. Que todos sabemos que después viene el trabajo duro de releer, cortar, pulir, revisar y corregir, y esto no ha hecho más que empezar, pero estoy contentísima porque he logrado varios objetivos en este mes, y eso me incita a pensar que puedo lograr otros si me los propongo tan en serio como he hecho con este. 


1. Planificar en condiciones. 
Sí, la idea llevaba ya tiempo dando vueltas en mi cabeza, pero me tomé mi tiempo para hacer fichas de personajes, una escaleta (que más o menos he respetado) y el necesario trabajo de documentación. Que siempre surgen cosas y faltan datos y se pierde algo más de tiempo una vez entrados en materia, pero tener todo esto adelantado permite enfocarse en lo que importa: escribir. Además, al tener el guión hecho con bastante detalle no he tenido que sufrir por el temible bloqueo del escritor.


2.Ser constante.
Ha habido días en que he logrado escribir 2.000 o 3.000 palabras, y también algunos en los que no he llegado a 1.500. Incluso un día que no llegué ni a las 500 palabras, pero lo importante es que he perseverado, he tratado de coger ventaja los días que tenía más tiempo o estaba más inspirada, y me he esforzado por conseguir al menos una cifra razonable los días en que no podía hacer nada más. Ni un solo día he dicho "Bah, por un día, no pasa nada". Sí que pasa. Es mejor hacer poco, pero a diario. De esta forma la historia estaba continuamente rondándome la cabeza y en los momentos en que no podía escribir, iba perfilando diálogos y escenas futuras. Todo ha ido muchísimo mejor de lo que esperaba, y creo que la clave ha sido precisamente esa: la constancia. 



3.Instaurar un hábito de escritura.
Este va enlazado con el objetivo anterior, y bueno, ahora habrá que ver si de verdad es duradero, pero no hay nada que me haga pensar que no tenga por qué ser así. Ayer, con el reto ya superado, terminé de comer y lo primero que pensé fue: "Me voy a poner un rato a escribir, a ver si hago al menos otras 500 palabras hoy". Obviamente con un trabajo a tiempo completo y dos niños no es fácil mantener un ritmo de 1.667 palabras diarias como en el NaNoWriMo, pero sí se puede alcanzar una cifra más accesible, como 500, o 1000, que si se hacen a diario también es un ritmo de escritura estupendo. Y ese es  mi objetivo de ahora en adelante. 


Si soy capaz de seguir con lo que me he propuesto el año que viene podréis ver el resultado, y confío en que seré capaz. Porque esto ya es un compromiso conmigo misma y con toda la gente que me animó a ponerme frente al ordenador (o la libreta) cada día y me dijo: 

"Venga, que tú puedes hacerlo"